Como vimos en este artículo, dejar los pañales implica desarrollo biológico y emocional para tu hijo. Aquí te comparto algunas recomendaciones para que puedas acompañarlo en este proceso.

Cómo acompañar a mi hijo a dejar los pañales
  1. Genera un espacio para que tu hijo se sienta parte del cambio. Que se adueñe de la decisión, que sienta control y no sea impuesto. Es él quien debe controlar los esfínteres. Esto hará el proceso más agradable para todos.

  2. Deja que las cosas fluyan sin presionar. Que no hayan objetivos rígidos. Construye el camino con el niño.

  3. Demuestra que confías en él sin esperar nada específico. Acepta sus tiempos y ritmos, haciéndole sentir que están bien.

  4. Toma una actitud de acompañante observadora, sin juicios.

  5. Establece reglas claras, como: «Cuando sientas ganas de hacer pipí, avísame y vamos al orinal o al váter.» Se firme, cumple con las reglas. Si alguna vez no tienes ganas de llevarlo y le dices hazte en el pañal, le darás un mensaje contradictorio.

  6. Pregunta sin agobiar, recordando de vez en cuando: «¿Tienes ganas de hacer pipí? ¿Me avisas cualquier cosa?»

  7. Pon metas cortas. Puede comenzar con pipí y luego con caca, o viceversa.

  8. Felicita cuando logre retener y avisar. Celebra su logro y valora su esfuerzo y constancia.

  9. Si no lo logra, apoya y felicita por intentarlo. Da tranquilidad y confianza: «Ya lo lograrás, no hay prisas.» Recuérdale que todos lo logramos en algún momento.

  10. Ten mucha paciencia. Quita el foco y deja fluir. Llegará solo.

  11. Pon la atención en aprender a contener/retener más que en quitar el pañal.

 
Fundamentalmente acompañar con mucho amor. No te presiones, no usará pañales toda la vida.

Como comenté más  arriba y está explicado en este artículo, la gestion emocional para retener es muy importante al acompañar esta etapa.

Los juegos que implican motricidad fina son buenos aliados para este proceso. Algunos ejemplos:

  • Meter cordones en cosas con agujeros.
  • Coger cosas pequeñas con pinzas de cocina.
  • Usar una cuchara para coger arroz de un bowl y meterlo en otro.
  • Dar alternativas para poder descargar como: golpear almohadones o golpearse con globos, etc.
 

 Explora distintas alternativas. Que tu hijo haya adquirido la habilidad en un tipo de juego no significa que no le venga bien probar con otro distinto.

Te dejo también este articulo donde comparto formas de gestionar los berrinches o «desbordes» emocionales.

Si necesitas un acompañamiento personalizado, escríbeme!

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