Una de las tareas más importantes de una mamá o un papá es la de gestionar los berrinches, o más precisamente, los desbordes emocionales.

Cómo hacerlo es el gran desafío. Aquí te comparto algunas pautas para hacerlo de manera respetuosa que seguramente te ayudarán.

¿Cómo gestionar los berrinches?

Habrá tantos motivos como personas, pero se me ocurren algunos que pueden incluir a muchos:

  • Porque nadie nos enseñó a hacerlo. No hay escuelas para padres, aunque creo que debería haberlas.
  • Porque no tuviste un modelo. Quizá te criaste sola o tus padres estaban de alguna manera ausente y no se ocupaban de lo que tú si te quieres ocupar ahora con tus hijos.
  • Porque tu modelo te hizo daño. Y no quieres repetirlo.
  • Porque las épocas cambiaron y todo lo que te dijeron que estaba bien, ahora no lo está. Porque tenemos más información y mas consciencia.
  • Porque enfrentarte a la infancia te enfrenta con tu propia infancia y tus propias heridas.
  • Porque para poder gestionar las emociones ajenas, primero hay que estar autorregulada y, dependiendo de la generación a la que pertenezcas, puede que no hayas tenido información sobre cómo hacerlo.
  • Porque venimos de generaciones donde las emociones no eran consideradas.
  • Porque no se nos enseña a ser madre o padre.
  • Porque en la sociedad moderna hemos perdido la crianza en tribus y nos encontramos solas para todo.
  • Porque venimos de crianzas basadas en el miedo, la violencia y el autoritarismo, y por no querer repetir lo que nos hizo mal, a veces nos vamos al otro extremo.

El modo en que gestiones los berrinches irá moldeando la personalidad de tus hijos.

A través del aprendizaje de la gestión emocional tu hijo aprenderá a:

  • Gestionar las frustraciones de su propia vida.
  • Sobreponerse a las dificultades.
  • Negociar con otros lo que necesita.
  • Decir que no.
  • Poner límites.
  • Pedir lo que desea o necesita.
  • Conocerse a si mismo.
  • Construir la vida que desea.
  • Expresar con palabras lo que siente.
  • Ser asertivo.
  • Tener vínculos sanos.
  • Entender los límites y respetarlos para ser una persona de bien.
  • Entender lo que está bien y lo que está mal y respetar a los demás.
  • Desarrollar sus potencialidades biológicas. 
  • Desarrollar habilidades de autoregulación emocional.
  • Gozar de mayor salud mental, física y sensación de bienestar.
 
Menuda tarea ¿no? Imagínate qué impacto tendría en todos estos ítems si lo hacemos con golpes, gritos, insultos y miedo.

La idea no es que esto te presione, te culpes o te exijas. Sino que sepas que tu función es muy importante. En mi opinión, más que aprender a escribir o a leer rápido. Recuerda que puedes pedirme una sesión si quieres trabajar en esto.

Parece difícil pero es posible. No pasa nada si te equivocas, siempre se puede corregir. 
Si quieres comenzar a gestionar con respeto las emociones de tus hijos, te recomiendo empezar por esto:
 
  • Trabaja en conocerte a ti. La consciencia sobre tus emociones, te permitirá conectar con tus hijos y ayudarlos a gestionar las propias. Además serás un ejemplo para ellos.
  • Se consciente sobre qué valores quieres inculcarle a tus hijos. Piensa cada vez que le dices algo de qué manera eso lo refleja. Quieres que sean pacientes pero ¿Tú lo eres con ellos? Quieres que no peguen pero ¿Tu les pegas? Quieres que no griten ¿Pero tu les gritas? Se que esto puede ser difícil, si no lo logras, pide ayuda. No se resolverá solo.
  • Sana tus heridas. No te olvides de ti, eres madre pero también mujer. Estar bien contigo misma, te permitirá estar bien para tus hijos.
  • Busca referentes de crianza que te den contenido, información y comienza a formarte. Estudia y aprende como lo harías con cualquier otra tarea importante.
  • Busca apoyo. Hay muchos grupos de madres donde poder sentirte apoyada.
 
La maternidad es transformadora y nos obliga a evolucionar.
Te recomiendo este libro para informarte un poco más.
 
  1. Calmarse. Capta la atención de tu hijo. Llevándotelo a otro sitio, bajando a su altura, mirándole a los ojos, conteniéndolo físicamente. Logra que se calme, consolándolo. Dándole confianza.
  2. Identificar y validar la emoción. Pregúntale qué le pasa, qué siente y qué quiere. Dile que lo exprese con palabras si ya habla y sino díselas tú. «Sientes bronca porque te han quitado ese juguete y lo que quieres es que te lo devuelvan? Ofrécele tus palabras para que pueda ordenar sus emociones y sus pensamientos. Valida sus emociones, dile que lo entiendes.
  3. Explícale las consecuencias de sus actos y las reglas. Lo que se puede y lo que no se puede. Lo que está permitido y lo que no. Lo que pasa si no lo cumplimos.
  4. Ofrécele un plan B. Dale una alternativa para compensar su frustración.
  5. Haz un acuerdo para la próxima ocasión. Logra su consentimiento. Termina con amor.
 
Los pasos 1, 2 y 5 los puedes usar para todo tipo de contacto con tus hijos. Una vez que te hayas acostumbrado a acercarte de esa manera a ellos cuando tienen un problema o necesidad, solo tendrás que emplear los 3 y 4 para la gestión de conflictos. Puede resumirse así:

Poner en palabras lo que siente + Expresar lo que necesita + Entender las consecuencias

Te dejo este artículo donde desarrollo más estos puntos. Si quieres acompañamiento en maternidad y crianza, escríbeme!

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