El uso de la tecnología en la educación

Hace unas semanas mi hijo comenzó la escuela. Es pequeño, tiene 3 años y ya tienen pantallas en las clases. Esta situación me inspiró a escribir este artículo sobre el uso de la tecnología en la educación.

Cuando fui a conocer las distintas opciones de escuela ya me había encontrado con pantallas en las clases.

Estoy muy a favor de innovar en las escuelas y de incorporar métodos educativos modernos. Me parece espectacular que integren niños de diferentes edades y que los agrupen por autonomía, como así también que trabajen por proyectos y sobre todo, que respeten su iniciativa.

 No soy una persona que luche contra la corriente. Considero que hay movimientos que hacen las sociedades, que son inevitables. Pero cuando se trata de los niños, creo que debemos intervenir, informarnos, pensar y diseñar de acuerdo a su mayor bienestar. Son menores y nosotros somos los adultos responsables. Nuestro trabajo es fundamental porque los formarán las futuras sociedades.

El contexto actual

 

Parece que por el momento, todas las escuelas de mi zona han adoptado la tecnología en las aulas.

Hace años que veo que la educación tradicional, al menos en Argentina, no es interesante para las nuevas generaciones. Creo que incorporar la tecnología en esos casos, sí podría resultar un “gancho”. Pero la falta de interés de los chicos en la educación, no se resuelve poniendo una pantalla y encendiéndola de vez en cuando. Me refiero a que el problema es más complejo y a que hay más trabajo para hacer.

El fundamento de las instituciones parece ser que si no usan la tecnología desde pequeños, no podrán usarla de grandes. Más abajo cuestiono este argumento.

La sensación es que nadie sabe qué hacer. Países desarrollados ponen la tecnología, luego dan marcha atrás.

Neuropediatras de hospitales reconocidos recomiendan no comenzar a dar pantallas hasta los 6 años. Las escuelas lo ofrecen desde los 3.

Gobiernos y diversas organizaciones debaten para prohibir el uso de móviles. Los padres de adolescentes no saben qué hacer.

Cada vez se abren más clínicas de rehabilitación para adolescentes con adicción a la tecnología.

Me pregunto si nos parece bien dar una pantalla a los 3 pero prohibirla en la adolescencia.

Mi sensación es que damos cigarrillos a los niños porque aún no creemos en que les haga mal.

 

5 Hechos sólidamente comprobados sobre el uso de la tecnología

 

En este artículo pretendo:

  •  Dar información sobre investigaciones del impacto del uso de la tecnología.
  • Compartir mi propia experiencia clínica en consulta con niños al respecto.
  • Plantear interrogantes que nos permitan reflexionar.

Mi intención es que los padres, los docentes y directores de instituciones educativas, cuenten con información y que puedan pensar sobre este tema desde diferentes ángulos.

1. El uso de la tecnología no es necesario para el desarrollo humano saludable

A ninguna edad, el ser humano necesita la tecnología para desarrollarse. El ser humano necesita sobre todas las cosas, interactuar con otros humanos. Recibir amor, atención, cuidado, el contacto con la naturaleza, hablar, leer, jugar, escribir, mover mucho el cuerpo, hacer tareas manuales, tocar diferentes cosas. Según la edad, tendrá necesidades distintas. Todas estas acciones están al alcance y son gratis. Y si no se hacen en su debido momento, tiene consecuencias para toda la vida.

2. El uso de la tecnología no nos vuelve más listos

El uso de la tecnología no necesariamente hace a nuestros hijos más listos. Aunque se dice que los dispositivos generan estimulación cognitiva, cualquier actividad, como comentar un libro, también lo hace. Jugar con tierra o oler una flor también estimula el cerebro y otros sentidos necesarios para el desarrollo.

Entonces, ¿qué esperamos de la tecnología? ¿Por qué necesitamos que nuestros hijos se estimulen más de lo habitual? ¿Creemos que tienen algún déficit? ¿Queremos que sean más inteligentes o exitosos? ¿Qué entendemos por éxito para nuestros hijos?

Reflexionemos sobre esto. Las habilidades más requeridas en el mundo laboral, como la inteligencia emocional, autocontrol, organización, comunicación y liderazgo, no se desarrollan usando una tablet. Estas se practican interactuando con humanos, aburriéndose, resolviendo problemas y tolerando la frustración, especialmente durante la infancia y adolescencia.

Aunque la programación es una habilidad valiosa, se puede aprender a cualquier edad. No es necesario comenzar a los 3 años. Muchas personas mayores han aprendido a programar y usan móviles sin problemas.

El tiempo de desarrollo no se recupera. Aprender a usar una tablet es posible a cualquier edad.

Además, con las generaciones, el cerebro de los niños se ha vuelto más complejo debido a tanta estimulación. Sin embargo, el cerebro de un adulto sigue siendo prácticamente igual. En conclusión, ¿para qué tanto esfuerzo en que sean tan inteligentes?

3. El uso de pantallas puede generar problemas para adquirir la regulación emocional

En un uso moderado, la tecnología puede no dañar a nuestros hijos. Pero, ¿a qué le quitamos tiempo para dárselo a una pantalla? ¿Qué deja de hacer tu hijo cuando está viendo una pantalla?

Seguramente deja de mover su cuerpo, lo cual es crucial para desarrollar su motricidad, coordinación, estabilidad y manejo del espacio. El movimiento está relacionado con el desarrollo cerebral, el control de impulsos y la regulación emocional. Cuando se mueven y hacen cosas, se generan muchas conexiones neuronales y mejora su autoestima.

Además, probablemente dejen de interactuar cuando están con una pantalla. Dejan de hablar, preguntar, negociar y plantear argumentos. Estas acciones enriquecen su desarrollo mucho más que solo la estimulación cognitiva.

Cuanto más integral sea el desarrollo de un niño (no solo cognitivo), mayores herramientas tendrá para desarrollar su potencial y enfrentar la vida de manera saludable, con menor riesgo de patología mental y mayor sensación de bienestar. La empatía, la tolerancia a la frustración, la capacidad de espera y la asertividad son habilidades que necesitan ser desarrolladas. Si los niños están frente a una pantalla de manera pasiva, perderán un tiempo valioso en el cual pueden desarrollar estas habilidades. A veces, ya es un poco tarde para hacerlo y solo se puede trabajar para «rellenar» lo que faltó.

Para que los niños puedan dar una respuesta emocional adaptativa, es necesaria mucha práctica de interactuar con otras personas.

 

4. El uso de juegos en pantallas, tiene una lógica adictiva.

 

Cada vez que logramos algo en un juego, ganamos o conseguimos una recompensa de algún tipo. Nuestro cerebro genera neurotransmisores como la dopamina (nos hace sentir placer, como cuando comemos, bebemos alcohol, jugamos, tenemos sexo, o conseguimos un objetivo). Se activa el sistema de recompensa.

En los juegos, estas recompensas se obtienen constantemente, casi sin espera y están pensados para que cada vez queramos más.

Este mismo sistema de recompensa se activa cuando una persona consume drogas.

Si damos estos dispositivos a los niños desde pequeños, estamos instalando en sus cerebros, una lógica de funcionamiento adictiva. Donde se busca realizar algo que inmediatamente de la sensación de placer, sin tolerar tiempo de espera.

Hoy, los centros de rehabilitación para adicciones, incluyen la adicción al móvil o dispositivos con pantalla o redes, entre sus servicios.

¿Si la tecnología puede causar adicción, es necesario que lo ofrezcamos en centros educativos y en casa? ¿Darías un cigarrillo a tus hijos de 3 años o 12?

5. Consecuencias fisiológicas y psicológicas del uso de tecnología

  • Fatiga sensorial: es el agotamiento producido por el sobre estímulo de uno o más sentidos. Demasiada información para ser procesada por nuestro cerebro.
  • Problemas con el sueño y sistema inmunológico: La luz de las pantallas bloquea la secreción de melatonina, alterna el ciclo circadiano (ciclos de sueño y otros procesos) y afecta al sistema inmunitario.

 

Con estas dos consecuencias ya podemos entender que haya investigaciones que comprueben una baja en el rendimiento académico.

  • Genera ansiedad: aparte de la ansiedad generada por la fatiga sensorial. Los juegos donde hay que lograr objetivos inacabables, generan ansiedad. La posibilidad que da la tecnología de obtener resultados de forma inmediata, como por ejemplo al ver una serie y que enseguida comience otro capítulo y no tener que esperar a otro día, genera ansiedad. Cada vez esperamos que las cosas sucedan antes. ¿Se han dado cuenta de que las series también tienen la posibilidad de ser vistas en x2, o sea al doble de la velocidad? No lo juzgo, solo reflexiono, sobre la prisa que tenemos, al final, es ansiedad. La ansiedad está relacionada con muchas patologías mentales. Cuando sentimos ansiedad, no estamos felices. Para pensarlo…

 

Con este punto también podemos entender por qué hay investigaciones que asocian el uso de la tecnología con un impacto negativo en el bienestar físico y mental.

Consejos sobre la tecnología y los niños​

Uso de la tecnología y TDAH

Un niño criado con pantallas puede terminar en un estado de excitación que no le permita autorregularse. Si esto se sostiene en el tiempo, no estará disponible para aprender y desarrollarse adecuadamente. He visto muchos niños con trastornos del desarrollo y niños medicados, diagnosticados con TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) que están muy inmersos en estos hábitos. Esta situación preocupa a los profesionales de la salud mental infantil.

Los padres consultan porque el niño no duerme, está de mal humor, responde con ira o impulsividad, y muchas veces esto está relacionado con un uso excesivo de la tecnología. Por supuesto que habrá motivos para que los padres permitan esto, el problema es más complejo. Pero el uso descontrolado de pantallas puede causar daño. Es crucial regular la cantidad de horas y el horario del día en que se utiliza la tecnología, especialmente cuando hay demasiados estímulos.

La higiene del uso de la tecnología debe ser responsabilidad de un adulto, y también es válida para nosotros, los adultos, que somos el ejemplo del cual aprenden los niños.

Las neuronas tienen su propio lenguaje, las ondas cerebrales. Las ondas Beta y Gamma están relacionadas con la atención y la actividad. Las ondas Theta y Alfa se relacionan con la ensoñación y la pasividad. Para entrenar habilidades de atención, las neuronas deben comunicarse a frecuencias de ondas Gamma y Beta regularmente por varios años. Investigaciones han demostrado que con solo unos minutos de pantalla, los niños pasan de ondas Gamma o Beta a ondas Alfa o Theta, lo cual es común en niños con TDAH.

¿Es realmente beneficioso incorporar la tecnología en la educación?

Algunos usos de la tecnología que han demostrado sólidos beneficios

  • Uso de la tecnología para acercar conocimientos complejos a los alumnos. En el caso de las matemáticas, por dar un ejemplo. El uso de la tecnología elaborada por expertos, ha demostrado funcionar muy bien a la hora de generar interés en los alumnos. Brinda la oportunidad de acercarse a la materia de una manera lúdica. La tecnología puede ofrecer aquí un soporte y una dinámica que un maestro de escuela no sepa o no pueda recrear con cada chico en la clase. A los 3 años me sigue pareciendo un sinsentido, por todo lo explicado más arriba. Ignora por completo las necesidades de desarrollo de los niños.
  • Chicos con alguna discapacidad. Aquí sí que se han demostrado muchísimos beneficios. En chicos donde sí es necesario compensar algún “déficit” o bien utilizar la tecnología como puente para comunicarse y lograr el contacto y la interacción humana.
  • Uso de la tecnología para generar mayor interés en la educación. A cierta edad, donde hay reticencia a ir a la escuela o a estudiar, puede venir bien, “hablar el mismo idioma que los alumnos”. Utilizar algo de tecnología en la clase. Pero es solo una parte del amplio trabajo a hacer para involucrar a los adolescentes en la educación. Además, es fundamental que se esté capacitado como docente. Para dar un uso a la tecnología de aliado y de soporte, sin reemplazar la interacción humana, el contacto con el papel, la escritura a mano, etc. que tanto valor tienen a toda edad.

Mi propuesta

Entiendo que personas en lugares de poder en el ámbito educativo quieran innovar, y que la innovación a menudo enfrenta resistencia al cambio. Sin embargo, hay niños internados por adicción a la tecnología, y hay suficiente evidencia de que su uso tiene más efectos negativos que positivos.

Sostengo que la tecnología:

  • No reemplaza la función paterna/materna. Te dejo un artículo sobre esto.
  • No debería llenar un tiempo de espera reemplazando a la paciencia y la tolerancia a la frustración.
  • No reemplaza el amor de un docente, su vínculo, sabiduría y su experiencia.
  • No es necesaria para el saludable desarrollo humano.
 
 Por eso comparto mi propuesta:

Repensar y evaluar

Debemos repensar estas medidas y evaluar sus efectos antes de implementarlas en las escuelas. Es necesario tener resultados concretos que demuestren que su implementación es realmente beneficiosa. Los maestros deben estar bien formados. No puede ser que un hospital recomiende no dar pantallas hasta los 6 años y una escuela las ofrezca a los 3. Para ofrecer algo a nuestros hijos, tenemos que estar seguros de que es bueno.

Usar la tecnología con criterio

Usar la tecnología solo cuando el beneficio sea mayor que sus consecuencias negativas, como en casos de discapacidad o con programas desarrollados por expertos que no puedan replicarse en la clase y que sirvan de puente para la interacción humana. Poner una pantalla con un vídeo de una canción que reemplace la imaginación de un niño y el contacto visual con sus maestros no es beneficioso.

Evaluación interdisciplinaria

 Esta evaluación debe hacerse por equipos interdisciplinarios que aborden el problema desde distintos ángulos. No podemos mirar a los niños solo como cerebros o solo como un rendimiento académico; debemos mirarlos de manera integral.

Información y formación continua

Es necesario un espacio de información y formación continua para docentes, padres y niños, donde puedan aprender sobre el buen y mal uso de la tecnología y las redes. Por ejemplo, se puede poner un cuento en un video, pero es diferente dejarlo correr hasta el final que parar para hacer preguntas e interactuar con los niños. Esto sí es usar la tecnología como soporte. De todos modos, no considero que sea necesario. Si una persona lee un libro con amor y atención a los niños, ellos se interesarán.

Reflexiones

La tecnología puede ser útil, como todo, dependiendo del uso que se le de. La pregunta: nuestro sistema educativo ¿Está capacitado en el uso beneficioso de la tecnología? ¿Las escuelas nos presentan una propuesta detallada de qué tipo de uso le dan a la tecnología, ejemplos puntuales y el argumento en cada caso? o ¿Sólo nos dicen que lo usan cuando es beneficioso?

El uso de la tecnología en la educación tiene beneficios y también un impacto negativo, entonces ¿Para qué lo ofrecemos en la escuela? Jugar no tiene impacto negativo, leer un cuento, cantar una canción, ir al parque o salir a una excursión tampoco.

¿Debe la escuela iniciar a los niños en el uso de la tecnología y generar este hábito? 

Con los tiempos que corren y los que se vienen, la incorporación de la inteligencia artificial a nuestras vidas por ej. y todas sus implicancias éticas, considero que es cada vez más importante que el  rol de la escuela conserve y ponga en valor lo humano.

 

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