5 Pasos para gestionar los berrinches

5 pasos para gestionar los berrinches

En este artículo te expliqué por qué es importante  enseñar a los niños a gestionar sus emociones.

Aquí profundizo en 5 pasos para la gestión de berrinches.

Suceda lo que suceda, siempre primero ayuda a tu hijo a calmarse. Si no está calmado nada servirá. No intentes enseñarle algo cuando está enojado. Si ya lo está sigue al paso siguiente, sino puedes hacer esto:

  •  Sácalo del contexto. Un contexto diferente permite al cerebro una reacción diferente. Además evitarás hacerlo delante de todo el mundo. Aunque sea irte al baño si es que estás en una casa y no puedes salir. 
  • Dale contención y consuelo. Abrázalo o cógelo en brazos. Haz movimientos para calmar el sistema nervioso como cuando meces a un bebé. Dale palmaditas suaves. Cántale una canción. Usa el método que más te funcione. Mientras puedes decirles palabras tranquilizadoras como: «Ya pasa».
 
A veces nuestros hijos pueden hacer daño a otros niños y tendemos a inmediatamente gritar o regañar. Esto puede ser muy humillante y empeorar la situación. Sin embargo, no hacer nada, puede ser más grave aún.
Por eso mi recomendación, es el punto medio. Hacer algo, pero en calma y a solas. Si no se puede, se hace como se puede y se pide disculpas por hacerlo delante de la gente.

Si tu hijo está reaccionando con agresividad y acercarte implicaría salir lastimada, no lo hagas. En ese caso espera. Quédate cerca y dile palabras suaves, con calma. Recuerda que los estados emocionales se contagian. Di palabras de apoyo como:

  • «Estoy aquí para tí, entiendo que estés enojado»
  • «Todo estará bien».
  • «En cuanto quieras estaré aquí para alzarte en brazos, yo no estoy enojada».
 

Puedes repetirlo varias veces con distintas palabras, las que mejor entienda tu hijo. Cada tanto intenta acercarte y ver cómo reacciona. El objetivo es que puedas cogerlo en brazos para calmarlo con tu cuerpo y llevarlo a otro sitio. Ofrecerle agua puede servir para frenar el desborde porque le hará calmar la respiración.

Cuando sientas que está más tranquilo y puede escucharte, haz conexión visual. Nombra y valida su emoción. Dile que entiendes que este enojado, triste, decepcionado, etc. Que seguramente le da mucha bronca lo que ha ocurrido y que él tiene sus razones. Pregúntale qué quiere, cómo le hubiera gustado que sean las cosas. Permítele expresar sus argumentos y dile que lo entiendes. Dale un tiempo para procesar lo ocurrido.

Si aún no sabe hablar, préstale tus palabras en forma de pregunta. ¿Puede ser que te haya molestado tal cosa? ¿Será que hubieras querido tal otra? ¿Estás enfadado porque ha pasado tal cosa? Te entiendo…

Manifiesta que lo entiendes y te pones en su lugar pero que no podemos reaccionar de esa manera. Explica las consecuencias de sus actos y enséñale las reglas de comportamiento. 

Las reglas pueden ser que no está permitido pegar, gritar, arrojar cosas. O que tal vez no puede tener o hacer eso que desea en este momento. 

Las consecuencias de sus actos o de lo que desea hacer pueden ser:

  • Lastimar a otros niños (y eso duele).
  • Hacer sentir mal a alguien y eso no nos gusta a nosotros que nos lo hagan. Y no hacemos lo que no nos gusta que nos hagan.
  • Comer algo que le hará daño a la barriga. Etc.
 
Si somos coherentes y firmes en las reglas que ponemos y las explicaciones que damos, los niños suelen comprender y aceptar.
Incluso podemos decir: «Entiendo que te gusten estas reglas, pero son las que tenemos».
Ten presente que cada familia tiene sus reglas.
Es importante repetir. En algún momento dará sus frutos.

Dale un plan B. Hazle una propuesta de algo que pueda reemplazar lo que no puede tener/hacer. «Sin embargo, si quieres, mañana podemos ir a tal lugar porque ya estará abierto». O «Podemos jugar con este otro juguete». , o si tienes mucha bronca puedes morder un almohadón, etc.

Hay momentos en los cuales no basta con llorar, poner en palabras o cambiar de contexto. A veces es necesario descargar la bronca, la emoción, la energía.

Reprimir no suele ser un buen camino. «No llores», «No grites», «No patees».

Se trata más bien de reconducir y dar forma.

  • Vamos a gritar a un sitio donde no molestes a nadie.
  • Patea un árbol que no le dolerá.
  • Muerde un almohadón.
  • La respiración también puede servir.

Siempre termina con un acuerdo de su parte: Vale? con un beso, un abrazo y un te amo. Esto es importante, porque el niño debe sentir que estamos de su lado, que lo apoyamos. Solo desde este tipo de vínculo, podrá confiar en nosotros y considerar lo que le estamos enseñando o pidiendo.

Si quieres más información sobre crianza, también puedes leerlo a Álvaro Bilbao.

Se que esto puede parecer mucho y que no siempre se puede cumplir con todos los pasos. Pero te aseguro que te darán resultado. Intenta ir incorporando los pasos que vayas pudiendo hasta ir profundizando.

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