Los dones y la vocación

En este texto comparto algunas reflexiones sobre la relación entre los dones y la vocación.

Algunas personas relacionan su vocación con el sentido de la vida o con un propósito de vida, con su motivo para estar vivas, con un “para qué” han venido a este mundo.

No creo que todo el mundo tenga que verlo de este modo, pero si has encontrado algo que te hace sentir esto, seguramente será maravilloso. Si ya has encontrado tu vocación y la has desarrollado, (sino aquí te dejo este artículo) pero quieres llevarla a otro nivel, leer lo que sigue te puede ayudar.

 

Los dones, la vocación y el propósito de vida

La película de Pixar, Soul, me ha parecido preciosa y si bien toca varios temas, uno de ellos es este:

¿Cuál es el sentido o propósito de la vida?

¿Hay una razón para estar vivas?

Allí se plantea que las personas somos enviadas al mundo con un don y la responsabilidad de compartirlo. ¿Qué piensas sobre esto?

Si bien no tenemos una confirmación científica de esta afirmación, me identifico mucho con esta forma de ver la vida.

Debe ser porque NO me siento creadora realmente de lo que logro. Desarrollaré esto un poco más.

 

¿Los dones son una virtud?

Una virtud, en el contexto de este artículo, es una cualidad que hemos trabajado y cultivado. No es algo innato, sino el resultado de esfuerzo y dedicación.

Antes pensaba que los atributos físicos eran un mérito, pero luego entendí que son mayormente genética y, en menor medida, esfuerzo físico. Por ejemplo, alguien que mide 1.60 metros no podrá alcanzar 1.80 metros sin importar cuánto se esfuerce.

Lo mismo ocurre con la resiliencia. Admiramos a quienes se sobreponen a situaciones difíciles, pero esto tampoco depende completamente de nosotras. Generalmente, hacemos lo mejor que podemos.

Este tema merece otro artículo, ya que la línea entre la voluntad y el sentir que actuamos automáticamente es muy delgada. No quiero decir que el esfuerzo no valga la pena; al contrario, si puedes hacerlo, hazlo, pues es una forma de honrar tu vida.

La vocación y el propósito de vida

Me encanta una frase de Mozart que resume este sentimiento:

«Siento una extraordinaria gratitud a los dioses, porque cuando ellos me dictan la música, da la casualidad y tengo la suerte de que lo hacen al estilo mozartiano.»

Aquí, Mozart reconoce que sus dones no dependen de él, que es solo un instrumento. En esa época, hablaba de los dioses; hoy podríamos decir del universo, pero el fondo es el mismo.

Volviendo al tema del artículo, creo que la vocación es limitada en comparación con el sentido de la vida, porque es más pequeña. Sin embargo, estoy convencida de que tenemos dones y estamos aquí para compartirlos, para mostrar nuestra maestría. A veces, compartir nuestros dones se convierte en nuestro trabajo, y a veces no. ¿Qué opinas tú?

Si te cuesta identificar tus gustos y pasiones, te recomiendo este libro.

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