Primeros auxilios ante un ataque de ansiedad
¿Sabes qué hacer si ves a alguien sufriendo un ataque de ansiedad? Esta es una situación más común de lo que creemos y, a menudo, no sabemos cómo actuar para ayudar de forma efectiva. Por eso, en este artículo te doy una guía práctica, paso a paso, para que puedas estar preparada y actuar con calma y respeto.
¿Qué es un ataque de ansiedad?
Un ataque de ansiedad, también llamado crisis de ansiedad o ataque de pánico, es una reacción intensa de miedo o malestar que aparece de manera repentina. Según la Asociación Americana de Psicología (APA), los síntomas incluyen dificultad para respirar, palpitaciones, sudoración, temblores, sensación de ahogo, mareo y miedo a perder el control o a morir.
Este episodio puede durar minutos, pero es una experiencia muy angustiosa para quien la sufre y para quienes están alrededor.
Cómo ayudar a alguien que está sufriendo un ataque de ansiedad
1. Acércate con calma y respeto
Lo primero es acercarte con una voz suave, tranquila, sin invadir el espacio personal de la persona. Si está sentada, agáchate a su altura para no intimidarla. El contacto respetuoso ayuda a que se sienta acompañada, no agredida.
2. Preséntate y pide permiso
Es fundamental presentarte y decirle que sabes cómo ayudar, pero que solo lo harás si ella está de acuerdo. Esto le da control y seguridad.
3. Recuérdale que está a salvo
Explícale con palabras claras que está teniendo una crisis de ansiedad, que es normal sentir miedo, pero que no está en peligro. Nadie muere por una crisis de ansiedad; es temporal y va a pasar.
4. Guía su respiración
Pídele que inhale despacio por la nariz y exhale suavemente por la boca. Puedes contar los tiempos en voz alta o pedirle que se concentre en el movimiento de su barriga. La respiración controlada ayuda a disminuir la intensidad de los síntomas físicos.
5. Desvía su atención hacia el presente
Este paso es clave. Para que la mente deje de enfocarse en los pensamientos catastróficos, invítala a hacer este ejercicio:
“Te haré algunas preguntas y necesito que me las respondas.
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¿Puedes nombrar cinco cosas que ves aquí?
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Ahora dime cuatro sonidos que escuches.
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Tres cosas que puedas tocar.
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Dos olores que puedas percibir.
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Y una cosa que puedas saborear.”
Si ves que esto no funciona, pídele que se concentre en cómo apoyan sus pies en el suelo, cómo siente ese contacto. Este tipo de anclaje sensorial es una técnica muy eficaz para volver al presente.
6. Sé discreta y evita sobreestimular
No llames a más gente ni permitas que varias personas hablen a la vez. Muchas personas con ataques de ansiedad no quieren armar una escena, y la sobreestimulación solo aumenta su angustia.
7. Valida cada pequeño avance
Mientras ayudas, verbaliza cada paso positivo: “Ahora vamos a calmar tu respiración”, “Lo estás haciendo muy bien, sigue así”, “Todo va mejorando”. Esto genera confianza y seguridad.
8. Ofrece agua y un lugar tranquilo
Si puede, dale un vaso de agua con sorbitos y, si es posible, ayúdala a cambiar a un espacio donde se sienta más segura y cómoda.
Qué hacer después de la crisis
Cuando termine, explícale que es normal sentirse cansada y que estas crisis no tienen por qué repetirse, pero que es importante consultar con una psicóloga para trabajar sobre las causas y prevenir futuros episodios.
Cuando una persona sufre un ataque de ansiedad, su cuerpo activa una respuesta de estrés agudo conocida como la reacción de lucha o huida. Esta reacción implica la liberación de hormonas como la adrenalina y el cortisol, que preparan al organismo para enfrentar un peligro o huir de él.
Durante el ataque, el sistema nervioso simpático está hiperactivo, acelerando el ritmo cardíaco, aumentando la presión arterial y provocando otros síntomas físicos intensos. Sin embargo, cuando la crisis pasa, el cuerpo necesita un tiempo para volver a su estado de equilibrio.
En esta fase de recuperación, el sistema nervioso parasimpático entra en acción para calmar y restablecer la homeostasis, es decir, el equilibrio interno del cuerpo. Por eso, después de un ataque, la persona puede sentirse agotada, débil, con sensación de confusión o incluso mareada, ya que el organismo está “bajando la guardia” y recuperándose del estrés intenso.
A nivel hormonal, los niveles elevados de cortisol y adrenalina empiezan a normalizarse, pero este proceso no es inmediato y puede durar horas o incluso días, dependiendo de cada persona y de la frecuencia de los episodios.
Por eso es fundamental que, después de la crisis, la persona se tome un tiempo para descansar, hidratarse y recibir apoyo emocional. También es importante que busque ayuda profesional para identificar y tratar las causas subyacentes que disparan estos ataques, y así prevenir futuras crisis.
¿Por qué ocurren estas crisis?
Un ataque de ansiedad es una señal del cuerpo de que algo no está funcionando bien a nivel emocional. No es solo un “problema mental”, sino un aviso de que necesitamos escucharnos, cuidar nuestra salud emocional y buscar ayuda profesional.
Los ataques de pánico, tienen solución. No tienes que aceptar vivir con ellos. Taparlos con medicación solo hará que se vuelvan más fuertes o que aparezcan nuevos síntomas. Si hay medicación, siempre debe ir acompañada de una terapia.
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