¿Cómo dejar de pensar tanto?

Estar todo el tiempo pensando puede volverse tu peor fuente de infelicidad. Pero dejar de pensar tanto es posible. Aquí te explico cómo funcionan nuestros pensamientos y cómo dejar de pensar tanto.

¿Cómo funciona nuestra mente cuando pensamos tanto?

En nuestra mente, cada pensamiento es una conexión. Algo así como una línea que une el punto A con el punto A. 

Cuanto más pensamos ese pensamiento o idea (A-B), más atención le damos. Esto hace que se refuerce esa conexión y cada vez se hace más rápido.

Esta automatización nos lleva a ser menos conscientes. Como si el pensamiento surgiera solo sin nuestro control. Es una especie de facilitación que hace el cerebro para ser más eficiente y ahorrar energía.

Por este mismo motivo, las personas que se entrenan en algo, cada vez lo hacen mejor. Por ejemplo, un deporte.

Cuando pensamos, estamos en el futuro y en el pasado. Revisamos lo que hemos vivido o lo que hemos dicho. Recordamos qué nos dijeron o sacamos conclusiones sobre el futuro, planificamos.

 Una persona tiene en promedio unos 60,000 pensamientos al día, la mayoría negativos.

¿Por qué no es bueno pensar tanto?

Por un lado está la calidad del pensamiento, si te hace bien o te hace mal. Imaginemos el efecto de tener prejuicios e ideas limitantes. Sean sobre nosotras mismas o sobre los demás. Reforzamos constantemente pensamientos que nos dañan y perjudican nuestros vínculos.

Pero además, la cantidad. Está comprobado que permanecer mucho tiempo en los pensamientos sobre el pasado y el futuro, nos hace daño. Aquí te dejo más información.

Cuando estamos mucho tiempo pensando de esta manera, podríamos decir que estamos en el plano del ego o utilizando la red neuronal por defecto.

Si pasamos mucho tiempo en el plano del ego o en el modo «hacer», nuestra mente no para de generar conexiones y pensamientos. De esta manera nos “gobierna” cada vez más.

 

Las que lo piensan todo: ni las más felices, ni las más eficientes

Este pensar sin parar, planificarlo todo, accionar continuamente, termina generando ansiedad y nos desconecta del momento presente. Nos aleja del cuerpo, de las emociones y del ser. En consecuencia, nos cuesta parar, disfrutar, relajarnos. Cada vez sentimos menos bienestar. Además somos menos creativas y terminamos agotadas, sin energía ya que los pensamientos se alimentan de oxigeno.

Para las que creen que pensando todo el tiempo en el futuro o revisando los errores son más eficientes, pues se ha demostrado lo contrario. Al igual que el multitasking, pensar en algo mientras hacemos otra cosa, no nos hace obtener mejores resultados. No solo no se realiza mejor esa tarea, sino que además, al cabo de un tiempo, terminamos “quemadas”. Además, nos exponemos a accidentes por no estar atentas al momento presente. 

Estar en el presente para no pensar tanto

Para dejar de pensar tanto, es  necesario poner un stop entre el punto A y el punto B. De esa manera estaremos en el presente.

Estamos en el presente cuando pensamos en lo que estamos viviendo en ese momento, mejor aún, cuando sentimos. Estando conectadas con todo nuestro ser a lo que sucede en ese momento, fluyendo.

¿Cómo podemos apretar ese botón para frenar los pensamientos y estar en el momento presente? Entrenando nuestra consciencia. 

No se trata de que los pensamientos dejen de venir, ya que eso es imposible. Solo hay que:

  • Fortalecer el músculo de la atención. Identificar nuestros pensamientos como una observadora externa, advertir cuando vienen.
  • Observarlos desde afuera, sin criticar ni juzgar. Con compasión.
  • Llevar la atención nuevamente a lo que estamos haciendo.
 

Esto se puede hacer durante un espacio exclusivo para entrarnos, como puede ser meditar. Pero también durante cualquier actividad del día.

Consecuencias de entrenar nuestra consciencia para pensar menos

 Lo que sucede con estas prácticas, es lo mismo que en cualquier deporte. Nos entrenamos y ganamos un “músculo”. Luego lo llevaremos a actividades del día a día, como por ejemplo poner una lavadora. Al estar “entrenadas”, cuando estemos poniendo la lavadora y vengan pensamientos a nuestra mente, los detectaremos y podremos volver a focalizar en la actividad que estamos realizando.

Al final, el tiempo donde nuestros pensamientos se apoderan de nosotras, durará cada vez mes.

Si practicas regularmente, se volverá un hábito. Lograrás generar un “espacio” entre tus pensamientos que cada vez durará más. Estos cambios pueden verse incluso en una resonancia magnética, se produce un cambio estructural en el cerebro.

En resumen la fórmula es:

 CONSCIENCIA (observar los pensamientos, detectarlos) + COMPASIÓN (no juzgarlos, solo observar y dejarlos ir tantas veces como vengan) + VOLUNTAD (para volver al momento presente).
 
La gran aliada para lograr esto es: LA RESPIRACIÓN LARGA Y PROFUNDA POR NARIZ. 
 
Cada vez que necesites volver al presente, RESPIRA. 

Actividades que ayudan a entrenarte para estar en el presente

  • Actividades Flow
  • Deportes.
  • Mindfulness.
  • Yoga.
  • Respiración, pranayamas. Hay muchos tipos, puedes buscar el que te sienta mejor. En mi caso la respiración fue la puerta de entrada a poder meditar, sin ella no hubiera podido calmar la mente.
  • Meditación.
  • Sesiones con cuencos tibetanos.
  • Taichi.
  • Embodiment.
  • Bailar.
  • Leer.
  • Conectar con la naturaleza.
  • Cualquier actividad con la que te des cuenta de que “se te va la cabeza”. Que estás totalmente inmerso en esa actividad y no piensas en otra cosa más que en lo que estás haciendo.

Si no tienes tiempo, simplemente mientras haces una tarea, pon tu atención en ella y vuelve a la tarea cada vez que tu mente se vaya.

Espero te haya servido esta información para dejar de pensar tanto y sentirte mejor. Si necesitas acompañamiento en este entrenamiento, escríbeme!

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