Ser o hacer

El ser y el hacer implican dos estados psicológicos totalmente diferentes. En uno sentimos mayor bienestar que en el otro, pero en el otro tal vez obtenemos mayores resultados. En el equilibrio está la clave. ¿Cómo lograrlo? Aprendiendo a identificar cuándo estás en un estado y cuándo en otro.

En este artículo te daré algunas pautas para que puedas identificar en qué momentos estás en modo ego o hacer y en qué momentos estás en modo ser.

Ser o hacer

¿Por qué es importante saber si estás en el plano del Ser o del hacer?

Como veremos en este artículo, estar en el estado del hacer de manera constante, puede llevarnos al sufrimiento. O mejor dicho, alguna herida no sanada, puede llevarnos al estado de hacer permanente. Este estado se relaciona con alejarte de ti, de lo que quieres de tu deseo, de tu ser. Es esto lo que a la larga, causa sufrimiento y malestar.

Todas tenemos problemas, sufrimos y sentimos que no hay salida en algún momento de nuestras vidas.

Para encarar estas situaciones, en el mejor de los casos, pedimos ayuda profesional.  No siempre que estamos en una terapia nos damos cuenta de que estamos trabajando para conocer al ego y darle espacio al ser.

Pero, al final, todas las terapias nos llevan a lo mismo. Encontrarnos a nosotras mismas, recordar nuestro deseo y alinearnos a nuestros valores internos, a nuestro ser.

Comenzar por conocerte

Conocer tu ego y cómo opera es fundamental para ir desarrollando tu consciencia. Ya que, lo que hacemos por ego, nos lleva tarde o temprano a un sentimiento de vacío, aburrimiento, soledad, enojo, y sinsentido. Moviéndonos de aquí para allá a picos de alegría y bajones de tristeza.

Nuestro ego nos acompaña desde siempre y es probable que haya tomado muchas decisiones por nosotras.

A veces no lo identificamos, entonces nuestro cuerpo nos ayuda dándonos síntomas: ansiedad, migrañas, problemas intestinales, dolor de cuerpo, etc. Nuestro cuerpo nos da infinidad de señales de que algo no anda bien, si embargo, a veces podemos aguantar años así.

Tomar consciencia puede llevar años, a veces incluso con ayuda terapéutica. Es un trabajo diario y yo creo que eterno, pero nos permitirá sentirnos cada vez mejor y ser más auténticas.

Veamos las diferencias entre el modo ser y el modo hacer.

Modo Ser

Cuando actuamos desde este modo, estamos en el terreno del yo experiencial.

El modo ser, acepta la realidad como es, como algo completo, no le falta nada, no fuerza las cosas, solo observa y siente.

Entiende que las emociones son como un río, que pasan y se van. Por más tremendas que parezcan, no se quedarán para siempre y no nos modificarán. Una vez que pasen, seguiremos siendo. Es un modo donde podemos fluir estando en el momento presente, aunque tengamos planes a futuro.

¿Cómo saber si estamos en el terreno del ser?

Así actuamos cuando estamos en el modo Ser:

  • Observamos.
  • Estamos en el presente, atentas a nuestras emociones, pensamientos, a la tarea que estamos realizando en ese momento.
  • Describimos lo que vemos (no juzgamos).
  • Aceptamos lo que viene sin forzar.
  • Nos relacionamos con amabilidad con nosotras mismas y con los demás. Respetamos lo que sentimos, no nos forzamos.
 

Cuando vives desde el modo ser, estos serán los sentimientos habituales:

  • Armonía.
  • Paz.
  • Bienestar.
  • Serenidad, calma.
  • Confianza.
  • Amor (ausencia de miedo)
  • Sensación de que no te falta nada, aunque puedas desear cosas.
  • Energía y motivación estables.
 

El modo ser te lleva a:

  • Fluir.
  • Soltar.
  • Aceptar.
  • Estar en el momento presente, disfrutando de cada situación, sin necesidad de pensar en el pasado o en el futuro.
  • Al desapego.
  • Vínculos de amor con los demás.
  • Un estado de dicha: las cosas se te dan.
  • Motivación y deseo genuinos. Estás en tu camino.
  • Estados emocionales profundos y estables, sin dualidad, sin picos. Estado interno.
  • Estar conectada con tus deseos. No depender de la aprobación externa.
 

¿Suena tentador verdad? ¿Quién no querría sentirse asi?

Modo hacer

Cuando actuamos desde este modo, estamos en el terreno del ego. Es el modo de nuestro yo narrativo, el que nos cuenta todos los cuentos e historias. El que nos reprocha, nos compara, nos mide, el que nos califica, nos culpa y nos exige. El que no para de mostrarnos lo que perdimos y lo que nos falta.

Esta es la mentira que nos cuenta el ego en el modo hacer:

“Si logras tal cosa, en un futuro serás realmente feliz”.

Y así nos pasamos la vida haciendo planes, porque cuando logramos eso que creíamos que nos haría felices, aparece una nueva necesidad que nos vuelve a prometer la felicidad futura. Y así se nos va la vida.

Este proceso es cíclico, se repite una y otra vez en piloto automático.

¿Cómo saber si estamos en el terreno del hacer?

Así actuamos cuando estamos en el modo hacer:

  • Clasificamos, categorizamos, ordenamos.
  • Planificamos.
  • Ponemos objetivos.
  • Buscamos resultados.
  • Nos orientamos al futuro.
  • Nos enfocamos en realizar.
  • No hay disfrute y siempre estamos bajas de energía. 
 

Estos son los sentimientos habituales en el modo Hacer:

  • Miedo.
  • Ansiedad.
  • Sufrimiento.
  • Perturbación.
  • Dolor.
  • Desesperación.
  • Preocupación: Y si pasa tal cosa…?
  • Sensación de apuro o urgencia.

El modo hacer te lleva a:

  • Tomar decisiones basadas en resultados o búsqueda de éxito.
  • Hacer cosas para satisfacer a los demás.
  • Al plano del conflicto, con los demás, contigo misma.
  • Tener emociones duales. Emociones que tienen polos y picos. Dependen de causas externas, por lo que la felicidad no es estable, sino un momento extremo. Por ejemplo, si obtengo un 10, estaré inmensamente feliz; si saco un 2, lloraré y estaré amargada. Si logro mis objetivos, alcanzaré el máximo positivismo; si no, estaré en el otro extremo. Estas fluctuaciones emocionales me llevarán de un lado a otro y consumirán una enorme cantidad de energía.
  • Viajar mentalmente entre pasado (tristeza) y futuro (ansiedad).
  • Tener poca energía, estar siempre cansada.
 

¿Cómo equilibrar estos estados?

Si estás en este terreno, es probable que te cueste identificarlo debido a la desconexión contigo misma. Pero tranquila, hay muchas formas de reconectar.

A veces es necesario frenar los pensamientos sobre el pasado y el futuro para volver a sentir. La meditación, el yoga y la respiración ayudan mucho. Luego, es importante registrar lo que sentimos y elegir caminos que nos hagan bien.

En otro artículo hablé más sobre los métodos para calmar la mente y reconectar contigo misma. 

Si te resulta difícil, prueba registrarlo en un cuaderno. Por la mañana, dedica 5 minutos a decirte a ti misma que estarás atenta a tus emociones, acciones y sentimientos durante todo el día.

Luego, cada vez que identifiques algo, toma nota:

  • ¿Qué emociones sientes durante el día? Amor, enojo, furia, tranquilidad, ansiedad, apuro?
  • ¿En qué piensas? ¿En el pasado? ¿En el futuro? Te sorprenderás.

Reflexión final sobre el ser y el hacer

El modo «hacer» es muy útil, siempre y cuando no creamos que somos eso. Solo debemos usarlo a nuestro favor, para resolver problemas puntuales y ejecutar lo que nuestro ser nos pide.

Es útil tener una especie de interruptor consciente para pasar de un modo a otro.

Trabajar el ego nos permitirá tomar lo que nos sucede con más equilibrio, porque los sucesos no tocarán nuestro ser. Si gano, no seré la mejor, seguiré siendo gane o pierda. Mi ser no se verá arrastrado; los sucesos o emociones no serán cuestión de vida o muerte. Me daré cuenta de que mi ser es eterno y de que nada puede tocarlo, anularlo ni cambiarlo. Mi ser es inalterable.

Una vez que entienda esto, estaré en paz y tranquila. No correré hacia ningún sitio, porque no hay otro lugar al que ir más que hacia mí misma.

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